ATEP 

AGREMIACION TUCUMANA DE EDUCADORES PROVINCIALES (A.T.E.P.). UNA TRAYECTORIA DE LUCHA POR LA DOCENCIA Y LA EDUCACION PARA TODOS

El diario La Gaceta en su edición del 27 de noviembre de 1949 bajo el titulo "Celebró reunión la agrupación local de educadores ", destacaba la realización el día anterior -26 de noviembre de 1949-, de una reunión del Ex - Sindicato del Magisterio de Tucumán. La crónica señalaba que la organización había sido puesta en posesión por la oficina de Asuntos Profesionales del Ministerio de Trabajo y Previsión dela provincia de Tucumán. El objetivo del encuentro era considerar la reorganización del ex sindicato ante la falta de bienes, libros y nómina de afiliados existentes. La Comisión provisoria para tal reorganización había efectuado una nueva conscripción de socios y perfilado un cronograma de tareas para llamar a elecciones. Así resolvieron fundar una nueva entidad con el nombre de Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (sigla A.T.E.P.) y se designaron nuevas autoridades.

PRESIDENTA: Rosa Vozza de Zapata; VICEPRESIDENTA: Ana Sánchez de Pascual; SECRETARIA: Aurora Mastrolorenzo de Chiachio; PROSECRETARIA: Aida Aurora Lopez; TESORERA: Ercilla de Pez; PROTESORERA: Rosa Amalia Piedrabuena; DELEGADA: Ema Heredia Luna; DELEGADA SUPLENTE: Sara Elvira Núñez de Lezana; VOCALES: María Alcira Colombres y María Delia de Pacheco.

Otra de las resoluciones adoptadas por la organización fue la designación de distintas comisiones de trabajo para redactar los Estatutos de la Entidad y para gestionar la Personería Gremial y jurídica correspondiente. Se estableció fijar valor a la cuota del afiliado, recibir nuevas afiliaciones en Avenida Sarmiento 315 y solicitar autorización mediante nota, a la Biblioteca Sarmiento, para celebrar reuniones en su local social.

Luego aquellas educadoras fueron por las escuelas con un difícil propósito para la época: buscar nuevos afiliados para la flamante entidad y explicar cuál es la importancia de pertenecer a un gremio. En diciembre de 1949, la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (A.T.E.P.) solicitó la primera audiencia a los Ministros de Gobierno Fernando Pedro Riera y de Hacienda Alfredo Maxud, para gestionar la equiparación de los haberes de los maestros locales con los de la Nación.

Una de las primeras asambleas de ATEP tuvo lugar el 19 de diciembre del mismo año (1949).

Este es el comienzo de la historia de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP), esta gloriosa entidad gremial que en nuestra Provincia nuclea a todos los trabajadores de la Educación, de los distintos niveles y modalidades de la enseñanza.

Los primeros años de la agremiación estuvieron encaminados a los trámites necesarios para la consecución de la Personería Gremial, reconocimiento institucional que le facultaría para ejercer como representante del colectivo docente en las negociaciones laborales que tuviesen lugar.

Tras el derrocamiento del gobierno peronista, los reclamos se dirigieron a la sanción de un texto legal que contemplara derechos y deberes del docente. El 12 de Septiembre de 1958 se aprobará bajo la presidenta de Arturo Frondizi, el Estatuto del Docente Nacional (Ley 14473). Este documento establecía el deber de desempeñar eficazmente la tarea de educar bajo los principios democráticos y constitucionales, la estabilidad en el cargo, remuneración y jubilación justa “actualizada anualmente”, las mejores condiciones pedagógicas, el deber de perfeccionarse en su desempeño profesional, el disfrute de vacaciones y asistencia social. Lineamientos que desde la Organización de Estados Americanos (O.E.A.) se proponían para el magisterio en Latinoamérica.

Sin embargo con la sanción de esta ley no se detuvieron las movilizaciones de los educadores que continuaron batallando, ahora, por la sanción de los Estatutos Provinciales.

En Tucumán las demandas de ATEP se hicieron escuchar con mucha fuerza entre los años 1958 y 1959, una de cuyas huelgas se extendió por más de 40 días. Los enfrentamientos entre maestros y gobierno fueron durísimos. En el conflicto sobresalió la figura de quien será el Presidente de ATEP hasta 1976: Francisco Isauro Arancibia.

El escritor Eduardo Rozenvaig narra: “En esa época se enseñaba en los clubes, en los sindicatos, en las plazas, en las casas de los maestros. El gobernador Celestino Gelsi enviaba telegramas de despido y nombraba maestros efectivos a los rompehuelgas”. Se sucedían las asambleas en la plaza Irigoyen, las marchas y los enfrentamientos con la policía. Fue ejemplificadora la unidad demostrada por la docencia tucumana que hizo fracasar los intentos del gobierno de dividir al sector y logro la reincorporación de los docentes despedidos.

Los maestros mantuvieron el empuje en sus reclamos y pocos años después, en 1962, lograrían alcanzar el objetivo del Estatuto Provincial.

El periodista Tulio Dardo Barcala cubría en la década del 60 la sección Gremiales del desaparecido diario vespertino local “Noticias” y contaba entre sus páginas, “ ATEP en ese momento ocupaba una estrecha oficina en la calle Congreso frente a la Plaza Irigoyen “, en el estudio del Dr. Dardo Molina, quien había cedido a ATEP dos oficinas para su funcionamiento.

La infraestructura era muy pequeña. Más tarde ATEP se trasladó a Congreso y las Piedras a un local más amplio. El gremio después atravesó períodos de mayor tranquilidad, entonces se atendieron otros aspectos sociales y culturales.

De esta manera, la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP), llegó a tener su propia Caja de Crédito. Luego, Arancibia encaró la compra de la Hostería de San Pedro de Colalao, inició la construcción de la Hostería de Tafi del Valle y también del primer Barrio de ATEP.

Recuerda Don Tulio Barcala, “Arancibia era un dirigente excepcional, que vivía pura y exclusivamente para el gremio. El vivía allí, tenía una habitación donde dormía muy humildemente. Había una cama una mesa de luz, libros, revistas y diarios por todos lados -continúa Barcala-. Yo pasaba por ATEP todos los días, en mí recorrida por los gremios a ver qué novedades había. En la cocina, nos reuníamos Arancibia, Sixto Paz y el Sr. Pérez que era el Tesorero de la institución. En aquella época también se hacían las asambleas de Delegados que eran muy numerosas y que se realizaban Escuela 9 de Julio. Yo cubría esas reuniones y comenzaba ya a destacarse como dirigente una figura joven: César Américo Zelarayán”, comenta Barcala.

Arancibia tenía un sentimiento muy arraigado a los valores morales y patrióticos y una gran capacidad de trabajo docente y sindical. Sentía profundamente las necesidades del pueblo, sus desgracias, miserias y se interesaba profundamente por el destino de Latinoamérica.

El atentado contra su vida ocurrido en la sede gremial fue un acto de barbarie total, la fatídica noche del 24 de marzo de 1976.

En esa época también comenzó su militancia en ATEP a fines de la década del 50 y comienzos del 60, una destacada dirigente Florinda Leguizamón. ” El gremio estaba ubicado en calle Piedras y Congreso de nuestra capital y nos reuníamos en un patio. En esos tiempos nos conocimos muchos Delegados, César Américo “Cacho” Zelarayán, Cira Zelarayán, Nina Zelarayán ,Vicha Faziano, María Marta Lazarte , Matilde Méndez, Kuky Veresi, Elsita Fernández, entre otros. Con ellos compartíamos los mismos ideales y una verdadera vocación de servicio para la defensa irrestricta de los derechos del trabajador docente. Nuestras luchas en aquellos tiempos eran en pos de aumento de salarios y por nuestros derechos, hasta que en 1962 logramos El Estatuto del Docente. En esas épocas, no teníamos licencia por maternidad, interinos y reemplazantes. Quedábamos sin cargo a fin de año hasta que volvían a nombrar en marzo y había muchos otros problemas que fueron solucionados con la implementación del Estatuto Docente que reglamentaba nuestra profesión y que fuimos enriqueciendo a través de los años”, recordaba nuestra querida Florinda Leguizamón.

“Las luchas de los docentes también se hicieron por reclamos de nuestras retenciones sindical -continua Florinda -. Recuerdo que en esa época, el gobernador Oscar Sarrulle creó el Subsidio de Salud. ATEP tenía su obra social y el gobierno, para presionar a los docentes y obligarlos a que abandonaran la obra social sindical, no entregaba las retenciones gremiales. Nosotros iniciamos la lucha gremial y ATEP hizo juicio al Estado Provincial que culminó con el embargo del sillón del gobernador y un carro de asalto que tenía la provincia”, agregó.

“De la década del 70 también vienen a mi memoria las jornadas de trabajo para conformar una entidad gremial madre a nivel nacional, que llegó a ser la C.T.E.R.A. (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina). Hicimos reuniones preliminares en la hostería gremial de Tafi del Valle, pero donde llegó a concretarse todo fue en Huerta Grande, Provincia de Córdoba, donde se redactó la Declaración de Principios de la Confederación”, expresaba Florinda.

Los años de la dictadura cívico -militar son un periodo difícil de olvidar para cualquier ciudadano argentino, nuestra entrevistada también recuerda. “ATEP fue cerrado luego del asesinato de Isauro Arancibia. Del local de Las Piedras y Congreso nos trasladamos a distintas direcciones y dejaron de descontarnos la cuota gremial. Nosotros sabíamos que eso significaba la desaparición de nuestro sindicato, entonces íbamos a aportar personalmente nuestra cuota. De esa época recuerdo que el interventor nos convocó a una asamblea y pretendió lavarnos el cerebro, hablándonos mal de Isauro. Nosotros indignados defendimos a nuestro gremio y la memoria de nuestro dirigente arrojando carteras, zapatos y objetos. Nunca más se animaron a hacer algo así”, recordó Florinda.

Eran años muy difíciles y por ese motivo los dirigentes docentes desarrollaban diversas reuniones para dialogar y analizar el contexto del momento. Se entendió como muy necesario recuperar la Institución Gremial.

“Entonces fuimos por cada una de las escuelas para conversar con nuestros compañeros y quien encabezaba estas acciones era Cacho Zelarayán. El 5 de mayo de 1983, convocamos a la docencia a una asamblea en el gremio de FOTIA, La docencia respondió acudiendo de manera multitudinaria a la convocatoria y se conformó una comisión coordinadora para recuperar nuestra Institución Madre”, aseguró Florinda.

Los años aciagos de la dictadura también significaron la pérdida del patrimonio de ATEP con la venta de terrenos destinados a viviendas, el cierre definitivo de su obra social, la destrucción de archivos y ejemplares de su biblioteca.

Con la recuperación de la democracia, ATEP inició el camino de reconstrucción de su vida institucional junto a los derechos laborales y humanos de muchos docentes que fueron víctimas de la dictadura cívico-militar.

En aquellos años tuvieron significativa participación, César Zelarayán, David Toledo, Florinda Leguizamón y muchos dirigentes que hoy están en la conducción de ATEP. Zelarayán al frente de la agrupación interna Morada tuvieron también gran protagonismo en la normalización de la Confederación de trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).

Ya en democracia, el Gremio era conducido por Raúl Nuñez. Fue una época caracterizada por muchos conflictos y luchas con pocos resultados favorables para los docentes. Asímismo en lo interno fue negativo para ATEP ya que la conducción errática tuvo un manejo desaprensivo de la Institución Gremial arrojando un saldo de deudas, juicios y embargos.

A mediados de 1989, César Américo Zelarayán y David Toledo triunfan en las elecciones internas de ATEP con su lista Morada y Blanca y acceden a la conducción del gremio.

El fuerte liderazgo de “Cacho” mantendría al dirigente 20 años al frente de la agremiación docente ya que fue elegido en 6 oportunidades.

César Américo Zelarayán fue un conductor excepcional con una privilegiada visión estratégica, de gran habilidad negociadora, de carácter firme y de voluntad inquebrantable. Su gestión permitió a la docencia la gradual recuperación de los derechos laborales de nuestros compañeros, como así también, de un nivel salarial que fue referencia para el resto de los empleados públicos. Se alcanzaron mejoras en las condiciones de labor, concursos, titularizaciones, activa participación en las negociaciones paritarias y en distintas leyes educativas que fueron posteriormente sancionadas. Fue importante también durante la gestión de “Cacho” Zelarayán, la incorporación del sector docente al movimiento sindical integrando la Asamblea de Trabajadores argentinos y la participación de ATEP en CTERA integrando la Junta Ejecutiva de la Organización Docente Nacional.

En el transcurso de esas dos décadas, ATEP produjo sonados movimientos multitudinarios como las dos ediciones de la “Marcha a Pata y a Pulmón” o la férrea resistencia a la legislación neoliberal en educación que instauraba una nueva estructura educativa y provocó nefastas consecuencias y retrocesos a la educación Argentina.

La sostenida defensa de la escuela pública, los derechos de los trabajadores docentes y la educación en igualdad de posibilidades para todos eran los fundamentos de la lucha de Zelarayán. Era dueño de un estilo de gestión basado en el diálogo permanente para la presentación de los legítimos planteos de nuestro sector docente.

Su asunción permitió recuperar una institución quebrada impulsando su saneamiento interno y a la vez adquirió la céntrica sede gremial propia donde se construyó luego el moderno edificio de la sede central – que tenemos en la actualidad - y a partir de entonces el crecimiento institucional de ATEP fue constante, realizándose distintas obras de suma importancia que permitieron incrementar el patrimonio de la institución. Esto permitió encarar diversos procesos de remodelación a nuevo de las hosterías gremiales que se encuentran ubicadas en San Pedro de Colalao y Tafi del Valle.

Cacho sostenía que con “HONESTIDAD Y ESFUERZO SE PUEDE“,, y lo demostró al cerrar los balances con superávit y permanente ofrecimiento de cada vez más y mejores servicios para los afiliados. Por ejemplo, la implementación de colonias de vacaciones gratuitas para hijos de socios y afiliados jubilados, perfeccionamiento y capacitación docente permanente, la implementación del departamento compras, apertura de numerosas filiales en el interior, otorgamiento de becas para estudiantes, se amplió el área de turismo social, subsidios , donaciones , sorteos de automóviles, entre otros importantes beneficios.

Su desaparición física no fue olvido para ATEP. César Américo Zelarayán constituye un ejemplo a imitar y para los docentes es un deber conservar su legado. ATEP homenajeó su memoria imponiendo su nombre a la sede central y a un establecimiento educativo, ubicado en el Municipio de La Cocha.

DAVID TOLEDO ASUME LA CONDUCCION DE ATEP

Su compañero de fórmula de 1989, David Toledo está presidiendo hoy nuestra institución continuando el rumbo marcado por Cacho. Imprime a su gestión su propia impronta, consolidando lazos institucionales con otras organizaciones sindicales (especialmente de docentes) y también integra la Junta Ejecutiva de CTERA, en representación de ATEP.

Son también características de esta conducción:

  • La continuidad de la recuperación del salario docente con la incorporación de sumas fijas al básico; manteniendo ventajas comparativas con respecto a otras provincias.
  • Una gran participación integrando comisiones de trabajo con otras organizaciones gremiales docentes del país, para abordar importantes temas de la labor docente.
  • Consolidación del Movimiento Pedagógico latinoamericano en búsqueda de una pedagogía liberadora emancipadora y de calidad para nuestro continente trabajando en forma conjunta con otras organizaciones sindicales de educadores de los países de América latina y el Caribe.
  • Realización del Primer Congreso Educativo que reunió a los educadores de toda la Provincia.

La gestión es permanente, porque la compleja problemática social y educativa así lo requieren y la historia de ATEP continuará escribiéndose con los docentes tucumanos que son herederos de éste patrimonio que seguirán el rumbo marcado por éstos hombres y mujeres que dejaron su propia vida en ésta lucha. Los maestros tucumanos seguirán adelante orgullosos fortaleciendo con su militancia a ésta institución gremial que es la herramienta más efectiva en el legítimo reclamo por las reivindicaciones de los trabajadores de la educación y los derechos de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestra Patria.